El Proceso Divisorio.

El proceso divisorio es una demanda que se interpone ante un Juez Civil, y donde se quiere que se divida un bien porque hay más de un solo dueño y no se ponen de acuerdo en que parte del bien es de cada uno.
En estos casos, es necesario que un juez civil, determine si la propiedad puede dividirse físicamente o si debe venderse para distribuir el dinero entre los copropietarios. El documento establece que este procedimiento aplica exclusivamente a bienes inmuebles compartidos y que cualquiera de los dueños puede iniciar la demanda.
El proceso requiere presentar documentos que acrediten la propiedad, como escrituras o certificados sucesorales, además del certificado de tradición y libertad. También debe incluir un dictamen pericial que determine el valor del bien y sugiera cómo dividirlo o venderlo. Una vez admitida la demanda, los demás copropietarios tendrán diez días para responder y aportar pruebas, pudiendo presentar su propio peritaje si discrepan del valor o de las condiciones del bien.
El proceso judicial implica costos como honorarios de abogados y gastos de peritaje, que deben ser asumidos por todos los copropietarios. También se aclara que si el inmueble está en proceso de adjudicación y carece de certificado de tradición no se podrá iniciar la división. En última instancia, se recomienda llegar a acuerdos amistosos para evitar procedimientos judiciales complejos y prolongados.
Fuente: Ámbito Jurídico – Ministerio de Justicia.
